¿Que es un narrador poco fiable? (Subtítulos en español e inglés. Para ver los subtítulos en español, haz clic en "Settings") 

Por Neil Davison

Traducido por Raisa Blazquez

“Te veo mirándome fijamente. Tus ojos vigilan cada movimiento que hago. Me juzgan con la mirada, como si quisieran que fracasara. Tus ojos me amenazan, analizan cada una de mis palabras, ridiculizan mis movimientos, se ríen de mis expresiones faciales. Son ojos desde los que mi padre me miraba de manera condescendiente y me criticaba constantemente; él también esperaba que fracasara, solo para tener la razón. Tus ojos me perforan como un cuchillo, como si estuvieras descubriendo un placer violento y perverso al verme tan ridículo.”

Si yo fuera un narrador en primera persona en una historia que se centra en mis descripciones de otros personajes y de los eventos en la trama, lo que acabo de decir sería un buen ejemplo de la técnica literaria llamada el narrador poco fiable o sospechoso. Fíjate que, en los detalles de mis percepciones, he revelado algunos problemas en cuanto a la relación con mi padre; y es más, las he proyectado hacia ti como si fueran la verdad objetiva de cómo me estás mirando. Mis percepciones de ti se convierten ahora en la realidad de la narración de mi historia, pero es muy posible que se alejen de la realidad de cómo me estás mirando tú ahora desde tu pantalla. Como narrador, no estaría tratando de ofrecer a mi audiencia hechos objetivos de una realidad reconocible, sino mis percepciones e interpretaciones sumamente influenciadas, dadas sin ningún tipo de corroboración factual o de terceros para demostrar que son ciertas, o incluso para sugerir que soy consciente de mis prejuicios personales.

Como lector de cualquier historia (o espectador en este caso) nos sometemos a lo que se llama suspensión voluntaria de incredulidad mientras leemos para así intentar entender la narración, confiar en el narrador, e interpretar por qué la historia se cuenta con una política, idea o tema implícito. Pero al contrario que el clásico narrador de tercera persona omnisciente (que lo sabe todo), el narrador de primera persona poco fiable nunca sugiere ser como el Dios de su mundo al ofrecerte una objetividad mutuamente acordada (Érase una vez, esta gente hacía esto) y en cambio te da su propia visión de lo que pasó y por qué es tan importante que fue necesario convertirlo en una historia. De esta forma, la versión de un narrador poco fiable sobre los eventos y personajes de la historia también revelará, simultáneamente, sus propios prejuicios, ansiedades, miedos, gustos, ilusiones, e incluso creencias. Las descripciones a menudo también implican los entornos culturales y de familia que dan forma a sus puntos de vista, contribuyendo así a cómo percibe y le da sentido al mundo que lo rodea.

Imagina por un momento que eres un autor que quiere escribir una historia en primera persona y usas este modo de narración. Parte de la razón por la que eliges este estilo narrativo no es solo porque quieres que tu audiencia entienda que la realidad de una persona es en parte siempre subjetiva (como en la famosa frase “la belleza está en los ojos del que mira”), pero porque quieres que tu audiencia no solo capte cómo los pensamientos y las descripciones del narrador reflejan cómo ve el mundo, pero también por qué lo ve de esa manera. Al poner en boca de tu narrador detectables repeticiones, exageraciones, patrones de pensamiento, y especialmente percepciones simbólicas, tu historia, a través de este narrador, trataría tanto sobre la psicología del narrador como de los eventos que cuenta. Para conseguir esto podrías hacer que el narrador diera información sobre quién es, dónde ha crecido o vivido, y por qué el evento en particular que están relatando le ha llevado a contar la historia. Mientras el lector escucha a ese narrador y nota esos patrones, puede que él mismo empiece a meterse en el papel de un terapeuta, pendiente de escuchar pistas y señales en la narración que apuntan a por qué la voz narrativa percibe y describe cosas de la forma en que lo hace.

Un influyente escritor modernista de Irlanda, James Joyce, utilizó esta técnica en algunos de sus primeros relatos cortos. En una de las piezas de ficción corta más coleccionadas de Joyce, titulada “Arabia,” un chico en mitad de la adolescencia es el narrador poco fiable que cuenta la historia de unos cuantos días durante los que se obsesiona y finalmente acaba hablando con la chica de su primer flechazo sexual, que es la hermana mayor de uno de sus buenos amigos. El chico nació y creció estrictamente católico en la Irlanda del siglo XIX, y cuando Joyce le hace relatar la primera vez que ve a la mujer joven aislada, el narrador nos dice:

Allí nos esperaba, su cuerpo recortado por la luz que salía de la puerta entreabierta. Su hermano siempre se burlaba de ella antes de hacerle caso y yo me quedaba junto a la reja a mirarla. Al moverse ella, su vestido bailaba con su cuerpo y echaba a un lado y otro su trenza sedosa.

La segunda vez que la ve nos cuenta:

Se agarró a uno de los hierros [de la reja], inclinando su cabeza hacia mí. La luz de la lámpara frente a nuestra puerta destacaba la blanca curva de su cuello, le iluminaba el pelo que reposaba allí y, descendiendo daba sobre su mano en la reja. Caía por un lado de su vestido y cogía el blanco borde de su pollera, que se hacía visible al pararse descuidada.


En ambos pasajes, las percepciones del chico sobre la chica sugieren que la ve simbólicamente como un ángel, iluminada por detrás por una luz blanca pura, como le hubieran enseñado a pensar en las mujeres a través de imágenes de la Virgen María. Pero también nota el balanceo de su pelo, su cuello blanco, y justo el borde de su ropa interior (su pollera). Al leer estos pasajes, Joyce nos da pistas para entender que la percepción del chico sobre la chica se ha formado por la visión religiosa de su cultura sobre la feminidad mientras entra en conflicto con sus primeros impulsos sexuales. El chico no entiende esto por completo, a pesar de ser el narrador de la historia, pero un lector perceptivo puede sacar esas conclusiones desde la distancia irónica que gana al leer la narración detalladamente de esta manera. De esta forma, el modo de narrador poco fiable de primera persona crea un retrato psicológico del narrador, compartido por el autor y el lector, pero a menudo nunca reconocido por completo por el personaje en sí.